jueves, 13 de febrero de 2014

A NADIE DEBE PERMITIR LA REPÚBLICA

A nadie debe permitir la República que use de sus energías y de sus fuerzas en perjuicio de los demás compatriotas. De tal manera que llegara el momento, por fin, que no solo a un gobernante se le pueda decir que está faltando a la constitución, sino que un individuo cualquiera podría decirle a otro, en un momento en que esté procediendo contra la conciencia recta del ciudadano: "!Tu estás violando la Constitución Nacional!’, Andrés Eloy Blanco. 

Ante la crisis moral, institucional, política, económica y social que existe en Venezuela, es natural, necesario y hasta una obligación que el ciudadano proteste, que haga sentir su descontento, que exija como pueblo a los gobernantes que cumplan con eficacia, eficiencia y honradez sus obligaciones. 

El ejercicio de la protesta es un derecho constitucional, que pasa por impedir la instauración de un Estado controlador y represivo que sustituya al Estado y la Constitución.

En Venezuela estamos ante una dictadura con proyección totalitaria que nos obliga a organizarnos con urgencia. La UNIDAD debe promoverse y mantenerse inclusiva y abierta a todo acercamiento de seguidores arrepentidos del régimen. El pueblo unido debe mantenerse pacífico pero firme en la calle hasta revertir la peligrosa situación del país. Sería un grave error esperar que la situación económica desplome al gobierno.

Protestar contra una gestión de gobierno desastrosa no es ningún delito, que la propia calle nos dará la posibilidad de exigir y garantizar el derecho de vivir en libertad, que se cumplan las condiciones de equilibrio, legalidad, y competitividad a la hora de nuevas elecciones.

Escuchando la intervención del Presidente de la Asamblea Nacional el día de ayer (12-feb-2014) desde la Victoria, me vino una reflexión por el tono amenazante (ya hecho costumbre) de sus declaraciones, y lo desenfocado y exclusivo de su intervención con motivo del crimen de un líder del colectivo 23 de Enero. Me impresionó que no supiera, o se hizo el desentendido, que hubo varios estudiantes asesinados y otros heridos, que la rabia o dolor que él siente por este ser, la padecen con impotencia los familiares de Mónica Spear, de los estudiantes asesinados, de los más de 240.000 venezolanos asesinados en el periodo de sus gobiernos, más los fallecidos durante las intentonas golpistas, donde él fue protagonista, y pare Usted de contar. Cierto es que la gran mayoría no han conseguido justicia.

Cosas como estas nos llaman a mantenernos firmes en nuestros reclamos, UNIDOS en la calle y con la Constitución como nuestra bandera. El derecho a un país con calidad de vida y con futuro, es irrenunciable.

Edgar Luzardo
13-feb-2013

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